|
|
La noche que está de moda |
Una copa sentados, para ir con tu pareja, para bailar con amigos, de ambiente... Busques el local que busques, en Madrid hay uno que está de moda.
La variedad de rumbos de la noche de Madrid es insondable, pero para cada estilo, siempre hay un local que tiene la clave que lo hace fashion. Los clásicos nunca mueren, dicen; y en el caso de la noche madrileña tienen razón. Pero, a su vez, cada temporada abren nuevos bares, pubs, discotecas, terrazas y cafés que logran despertar la curiosidad de los más noctámbulos, ávidos de encontrar escenarios nuevos.
Las tendencias de la noche de la capital son cambiantes como las de la alta costura: lo que valía hace dos meses ya no sirve hoy y nuevos locales suben al trono mientras otros caen en el olvido. Por eso, para un mayor disfrute, hay que estar atento a los ciclos migratorios de los asiduos de la fiesta madrileña.
En el corazón de la ciudad
La discoteca Pachá es uno de los grandes clásicos. En pie de guerra desde los año 80, cuando la movida madrileña se congregaba en los alrededores de la calle Malasaña, ha logrado adaptarse a las modas, asimilando las últimas tendencias en cuanto a distribución de espacios, iluminación de salas, decoración e interiorismo, cócteles, marcas de importación más solicitadas y modo de servirlas y, por supuesto, la música.
Pero si algo distingue a Pachá de otras salas de baile es el cuidado de su propia imagen a través de la selección de la clientela. Los gestores de una de las discotecas con más tradición de la capital conocen muy bien su público objetivo y el modo de fidelizarlo, garantizando el ambiente exclusivo que este público demanda, que pasa tanto por las manners como por la forma de vestir.
Ofrece estilos musicales como el progressive, el electro o el chill out, espacio como para no agobiarse y la posibilidad de disfrutar de su terraza, el conocido cielo de Madrid.
Cool hace gala de su nombre
Otra sala que emplea la fórmula progressive, house y electro, pero con la salvaguarda de un ambiente algo distinto es Cool. Esta discoteca, en pleno centro de Madrid, ha acogido fiestas de estrenos de películas, quizá por encontrarse muy cerca de El Palacio de la Música, el mítico cine que, de cuando en cuando, saca su alfombra roja, por la que desfilan actores, actrices y gente de la farándula bajo la atenta mirada de los medios de comunicación, y la de algún curioso.
Pero estas fiestas de los VIP del cine no es lo hace famosa a la sala Cool (aunque quizá le ayude a honrar su nombre). Cool se ha convertido desde su apertura en una parada indispensable en la movida gay de la capital.
Moma 56
Cambiando de zona, nos vamos al lugar donde antaño se encontraba La Folie, que hoy ha sido sustituido por Moma 56. Un local flanqueado por dos restaurantes de corte oriental minimalista, que destaca sobre todo por su rojo pasión, que sólo rompen con acierto, algunas lámparas blancas.
De materiales brillantes, recuerda a los decorados más vanguardistas de los años 70 y al concepto interiorista de las películas de Doris Day, donde cada apartamento era una sola habitación. Ya el nombre es toda una declaración de intenciones. Moma 56 ha seleccionado un equipo de lujo y ha echado mano de Carrousel Events para realizar presentaciones de productos de primerísima línea. La música, de la onda comercial, atrae a todos aquellos bailarines empedernidos que buscan un ambiente fashion, pero huyen de los sonidos electrónicos.
Teatro barroco convertido en discoteca
Si bien Joy Eslava no dejará nunca de ser otro de los grandes templos de la noche madrileña, hacía unos años que se había quedado trasnochada viviendo de las rentas de los 80 y 90, tal vez, gracias a su situación en pleno centro de la ciudad, al lado de la Puerta del Sol. Le faltaba ese punto moderno y canalla que han de tener todas las grandes discotecas a nivel mundial.
Ese punto de vanguardia tanto en la música, como la imagen y la dirección artística, se lo han dado dos viejos conocidos de la noche y las relaciones públicas: David X y Piti. El nuevo Joy, cuenta con un espectacular ‘show’ de animación (Junior Brazil). Con una puesta en escena muy divertida y original, con un toque petardo muy logrado -travestí freak incluido-, pero adaptado al siglo XXI, y sin caer en los típicos revivals de los ochenta.
Al son del mejor techno house -de la mano del DJ residente Nami Zuker, Roberto Rodríguez, David Penn y Toni Bass- bailan las caras más conocidas del cine, la moda y la televisión, habituales del club. Además, cuenta con el atractivo de que la sala es un antiguo teatro barroco, reformado, eso sí, tras el incendio que sufrió hace unos pocos años.
La copa más ‘tranqui’
Si lo tuyo es la copa tranqui entre amigos, con un buen chill-out de fondo, nada mejor que Areia. Este local abre todo el día ofreciendo cafés, ensaladas y cócteles. A medida que la graduación de la bebida sube, las luces bajan y la música -que pinchan diferentes DJ sujetos a programación en directo-, envuelve con más fuerza; eso sí, siempre permitiendo mantener una conversación.
La decoración recuerda a una haima en la playa; ya su nombre –arena en portugués- transporta a la tumbona y el sonido de las olas o al oasis de una haima en el desierto. Con puffs gigantes, mantas en el suelo, sillones corridos y tapices colgados por todas partes, resulta un lugar idóneo para relajarse, charlar, tomar un mojito y pasar un buen rato entre amigos o en pareja. Reñidísima la cama con dosel y cortinas, en la que sirven las bebidas y los platos de la carta con bandeja.
El motor de la noche
Si lo tuyo es la copa tranqui entre amigos, con un buen chill-out de fondo, nada mejor que Areia. Este local abre todo el día ofreciendo cafés, ensaladas y cócteles. A medida que la graduación de la bebida sube, las luces bajan y la música -que pinchan diferentes DJ sujetos a programación en directo-, envuelve con más fuerza; eso sí, siempre permitiendo mantener una conversación.
La decoración recuerda a una haima en la playa; ya su nombre –arena en portugués- transporta a la tumbona y el sonido de las olas o al oasis de una haima en el desierto. Con puffs gigantes, mantas en el suelo, sillones corridos y tapices colgados por todas partes, resulta un lugar idóneo para relajarse, charlar, tomar un mojito y pasar un buen rato entre amigos o en pareja. Reñidísima la cama con dosel y cortinas, en la que sirven las bebidas y los platos de la carta con bandeja.
Así, Mini Lounge Madrid ha llevado el diseño de tablero de ajedrez a su restaurante bar, con un nuevo concepto del Eat&Drink. Un local donde tomar una copa, un restaurante, un punto de encuentro, un lugar donde todo el mundo es bienvenido: tribus urbanas, grupos de amigos, gente con marcha o relajada, en definitiva jóvenes de edad o de espíritu, para todos ellos, Mini Lounge tiene algo que ofrecer.
A esta nueva tendencia se ha sumado el concesionario de Fiat, que no se encuentra muy lejos del Mini Lounge. Ocupando la esquina de Serrano con Concha Espina, donde antes había un taller mecánico, y con toda una pared de cristal a modo de escaparate, el Fiat Café –anteriormente Fiat Panda Café- ofrece copas agitadas con música divertida, gente animada... una buena alternativa para tomar la primera copa de la noche.
La merienda del domingo
Space of Sound sigue siendo el after-hour por antonomasia. Esta discoteca abre cuando todas las demás cierran para ofrecer música llena de energía, como si la noche acabara de empezar. Sus sesiones, a partir de las 16 horas, son tan valoradas por los amantes del techno-house y del electro, que los hay quienes, después de una cañas por el barrio de La Latina, continúan la fiesta en la sala Macumba, mientras otros toman la merienda.
Hablar del Space es hablar de uno de los clubes más potentes de toda Europa. En particular Space Madrid, ubicado en la macro discoteca más grande del continente -Sala Macumba- reina, desde hace casi una década, como el mejor club de la capital.
La sala Macumba tiene una superficie de 1.600 m2: tanto su espacio como sus recursos técnicos están articulados en torno a un concepto de discoteca total en el que se incluyen e implementan luces, imágenes, potencia y visuales, donde los VJ –videojockey- tienen tanta importancia como los DJ; todos situados en una especie de nave espacial elevada como unos siete metros sobre el suelo.
Condiciones inmejorables para llevar a cabo conciertos en directo, y espectáculos multimedia. Sus más de 60.000 watios en iluminación, junto con los 42.000 de sonido, son aprovechados hasta sus máximas posibilidades en el Space of Sound. Una sala con esas condiciones te libra de agobios, humos, aglomeraciones y demás inconvenientes de las sala pequeñas.
|
|
|